Dentro de una zona urbana, nos encontramos con una densidad de tránsito elevada, lo que lleva a un incremento del riesgo propio de la circulación. Sumado a lo indicado, nos encontramos con personas transitando en bicicletas, monopatín, patineta y demás vehículos que no se hallan siquiera identificados en la legislación. Asimismo, se transita delante de escuelas, parques, plazas, teatros, cines, canchas de fútbol, y demás lugares de alta concentración de personas, por lo que es menester cumplir al pasar delante de estos sitios (siempre que estén en funcionamiento), a una máxima de 20 km/hs.
En zona rural es probable cruzarse con animales sueltos. Es importante recordar que el animal no se puede cuidar de nosotros, por lo que debemos cuidarlos en forma especial; jamás tocar bocina o realizar maniobras que puedan asustarlos y la velocidad deberá estar en sintonía con la posibilidad de detenerse si un animal de pronto se plantara en la ruta.
Si los caminos son de tierra, hay que recordar que la adherencia baja considerablemente y que las cubiertas debieran ser adecuadas. En caso de lluvia deberán utilizarse las cadenas para barro.
Tanto en ciudad como en ruta es posible encontrarse con zonas de obra. En este caso la velocidad deberá ajustarse a lo indicado por las señales de tránsito provisorias que se hubieran colocado. La atención y cuidado deberá ser extrema, dado que existirán maquinarias especiales no agrícolas operando y personas que caminen por la zona, pudiendo salir del vallado sin previo aviso.
La circulación siempre se encuentra afectada por la infraestructura y el clima imperante.
Infraestructura
Calzada
Los diferentes tipos de suelo poseen distintos coeficientes de adherencia, por lo tanto, no es correcto creer que el vehículo se comportará igual al cambiar de superficie.
Debe tenerse en cuenta el estado del suelo, dada la existencia de cunetas, lomos de burro, pozos, banquinas descalzadas, rajaduras, etc. No tener en cuenta estas situaciones y creer que el riesgo de circulación es siempre el mismo, es un error. Esto exige una atención y cuidado especial permanentemente, tal lo exige la Ley Nacional de Tránsito en su Art. 39.
Iluminación
Existen vías con escasa o nula iluminación. En estos casos la precaución deberá incrementarse, dado que la falta de iluminación al conducir de noche (cuando el campo visual merma en un 70%), lo exige.
Es de resaltar que el sistema de iluminación debe funcionar adecuadamente y de ser utilizado a fin de lograr mermar la falta de luz solar o artificial.
Demarcación
La demarcación de la vía de tránsito no siempre existe o de existir puede no ser correctamente visible. No debe sin embargo asumir su inexistencia. En el caso de la senda peatonal es importante recordar que existe siempre y que ante la falta de la demarcación es la continuación de la acera sobre la calzada.
Señalización
Las señales de tránsito generan, tal como ya se expuso, normas de cumplimiento obligatorio y poseen una importancia que supera a la de la propia norma.
Es importante recordar que los semáforos no “cortan de golpe”, cada luz del semáforo está calibrada para una duración específica; esta duración no tiene por qué ser igual en todos los semáforos y el conductor es quien deberá tomar la decisión de usar una velocidad adecuada (precautoria), a fin de lograr detenerse en caso que la luz del semáforo esté en rojo, en amarillo o cuando esté en verde y no se tenga el paso expedito para lograr despejar la encrucijada.
Clima
En cuanto al clima, las situaciones que se pueden presentar en la vía pública son variadas y siempre van a generar una situación de riesgo fuera del control del conductor, por lo que debiera adaptarse la conducción a lo que la naturaleza propone, a fin de dominar el vehículo sin sobresaltos ni inconvenientes.
Lluvia.
Cuando llueve, se genera una capa de agua sobre el pavimento. Esta situación tiende a generar hidroplaneo (flotar sobre el agua). Ante esta realidad la distancia de frenado se incrementa un 70%, por lo cual la velocidad utilizada deberá ser sensiblemente menor a cuando se circula con piso seco. Asimismo, se torna mucho más delicado el estado de las cubiertas, a fin de lograr una adherencia adecuada.
Es absolutamente necesario recordar que los neumáticos de camiones y colectivos deben poseer una profundidad de mínimo 1,6 mm en los canales de dispersión de agua ubicados en la banda de rodamiento de los neumáticos.
Es importante, en esta situación, incrementar la distancia de seguridad que la norma exige en 2” y 100 mts al transitar por carretera.
Niebla.
La niebla elimina visibilidad. El conductor deberá decidir si ante esta situación es correcto seguir conduciendo. En caso de una pérdida de visibilidad importante (no ver más allá de 50 mts.), debiera detener la marcha en un lugar seguro hasta que la visibilidad sea adecuada.
Existen señales de tránsito horizontales que expresamente colaboran con esta situación. Es importante, entonces, cumplir con su exigencia, una V invertida indica una velocidad máxima de 40km/hs., mientras que 2 V invertidas indican una velocidad máxima de 60 km/hs. si la visibilidad no lo permitiera, aún en presencia de estas señales, deberá detenerse la marcha en un lugar seguro.
Es importante recordar que la detención jamás deberá realizarse sobre la vía (esto incluye la banquina).
Es importante, en esta situación, al igual que cuando llueve, incrementar la distancia de seguridad que la norma exige en 2” y 100 mts al transitar por carretera.
Viento.
El viento puede presentarse como:
Viento de cola. Este empuja desde atrás al vehículo. Se podría decir que de todas las posibilidades es la que menos afecta la conducción, aunque debe tomarse la precaución de no incrementar la velocidad si esto aumenta el riesgo de no lograra detenerse.
Viento lateral. Esta situación es de suma peligrosidad, la peor con la que un conductor puede encontrarse. La pared lateral del vehículo es demasiado amplia para lograr que el viento lo rodee, por lo que si las ráfagas fueran realmente fuertes, el conductor deberá abandonar la vía y colocar el vehículo a favor del viento, detenerse y esperar que la situación desaparezca.
Jamás con viento lateral deberá adelantarse a otro vehículo y en las curvas deberá transitarse pegado a la línea de banquina, a fin de lograr el mayor espacio posible con quien circula en el sentido contrario.
Viento frontal
El viento frontal va a “frenar” la circulación del vehículo. Ante esta situación el conductor deberá, si posee una caja manual, bajar una marcha y reducir la velocidad de tránsito para aprovechar el torque del motor. Si tuviese una caja automática, deberá desacelerar a fin de obtener el mismo resultado.
Piso congelado / nieve.
Para que el piso se congele la temperatura generalmente debe rondar los 0º C. Esta situación genera una pérdida de adherencia casi en forma absoluta, por lo que los neumáticos deberán ser adecuados al coeficiente de adherencia del piso.
En caso de la existencia de nieve sobre el pavimento, es obligatorio el uso de cadenas para nieve, tal lo exigido por la Disposición 1358/2023 de la Dirección Nacional de Vialidad, la cual exige portación de cadenas durante la temporada invernal.
Es dable entender que la precaución y cuidado al transitar se vuelven extremas ante esta situación.
Alta temperatura
La alta temperatura afecta tanto al vehículo como al conductor. En esta situación la velocidad debe ser menor a fin de evitar un sobrecalentamiento de los neumáticos y las paradas deberán ser adecuadas a fin de lograr una hidratación y descanso adecuado para el conductor.
Humo / Polvo.
El humo y el polvo eliminan visibilidad, por lo que se recomienda tener en cuenta las condiciones indicadas para situación de niebla.
