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Criterios y Orientaciones Pedagógicas

Rol docente

Destinado a Docentes

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Revisión de la práctica docente

Un relato de Tishman, Perkins y Jay en el libro Un aula para pensar (1997) reconstruye una narración de Ellen Langer en la que cuenta una historia de una madre que le enseña a su hija a cocinar carne en la cacerola. Una de las indicaciones que le da es que debe cortar un trozo de la carne antes de colocarla en la cacerola. Ante la pregunta de la hija sobre el motivo de este procedimiento, la madre le indica que lo ignora y le propone consultar a su abuela que era quien le había enseñado la receta. La abuela manifiesta su ignorancia y la consulta es trasladada a la bisabuela. Finalmente, la anciana responde, ante el asombro de los interesados que el motivo del corte de la carne es porque utiliza una cacerola pequeña.

En este punto nos preguntamos e invitamos a preguntar a los formadores de cursos de capacitación de licencias profesionales de conductores de pasajeros, por qué muchas prácticas se han afianzado con el tiempo, por qué razones se sostuvieron y no se modificaron.

Veamos ejemplos, predominancia de clases expositivas con el apoyo de PowerPoint; la ubicación del mobiliario en el aula; creencias vinculadas con “enseñar implica aprender”; no es necesario estudiar para ser docente; un triángulo didáctico con el vértice de los contenidos aumentado; entre otros.

Cuando un docente en un aula aplica una "receta" que le funcionó bien durante años, no podemos poner en duda las buenas intenciones ni las razones. Sin embargo, las buenas intenciones y razones no alcanzan para diseñar e implementar una "buena enseñanza".

Docente reflexionando frente al pizarrón antes de la clase

Uno de los requisitos fundamentales para una buena enseñanza es que el docente sea un experto en su especialidad. Sin embargo, este “saber del oficio” se debe complementar con una adecuada formación pedagógica que le posibilite comprender las características de la enseñanza en el marco de la formación profesional, encarar con rigor el desempeño del rol y ser capaz de seleccionar y usar las estrategias de enseñanza y evaluación más adecuadas para cada situación. La formación pedagógica se refiere a la adquisición de saberes que fundamentan la práctica docente, entre ellos, el conocimiento de las distintas teorías sobre el aprendizaje, las características propias de la educación de adultos y los procesos por los cuales se adquieren los saberes del oficio. Sobre la base de estos saberes, el docente adoptará las decisiones necesarias para elaborar y desarrollar la propuesta de enseñanza y de evaluación que aplicará en el contexto del curso del cual es responsable. (Avolio de Cols; Enseñar y Evaluar 2006:41).

Un conductor con experiencia capacita a colegas más jóvenes en un taller de colectivos

Los responsables de la Formación Profesional son actores sociales ligados al mundo del trabajo -sindicatos, empleadores, empresas, asociaciones profesionales, cámaras- que diseñan y desarrollan un conjunto de dispositivos para posibilitar y orientar la Formación Profesional en cada contexto. Los agentes formativos que desempeñan la función de enseñar en el ámbito de la Formación Profesional (tutores, capacitadores, pares con experiencia, docentes) por lo general son técnicos, expertos en el oficio, quienes comparten la actividad profesional con la enseñanza. Como hemos dicho, el sujeto que aprende es el responsable de su formación. Sin embargo, necesita de la ayuda de otros (docente, pares, supervisores, jefes, ayudantes, personal de otros sectores) para formarse. En la Formación Profesional, el docente es quien interviene y acompaña al alumno en el proceso de desarrollo de las capacidades que le servirán de base en la construcción de las competencias necesarias para su desempeño laboral. (Enseñar y Evaluar 2006:36).

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Funciones básicas del docente

La función del docente no es sólo transmitir y explicar saberes, sino orientar en el desarrollo de capacidades que sirvan de base para la construcción de las competencias. Para ello necesita intervenir, acompañar, orientar, ayudar a formar. El docente es un formador no es un transmisor de conocimientos. ¿Cómo se visualiza el rol docente?

  1. Organizar la secuencia didáctica poniendo en la centralidad el planteo de problemas vinculados con el contexto de la conducción de pasajeros.

  2. Seleccionar los recursos didácticos en función de los objetivos.

  3. Proponer situaciones prácticas lo más aproximado a la realidad.

  4. Favorecer el proceso de reflexión, la adquisición y la profundización de fundamentos teóricos como base de las soluciones de problemas y la toma de decisiones.

  5. Evaluar las actividades de los alumnos adultos, sostener sus progresos, interpretar y ayudar a comprender los errores, presentar tareas cada vez más complejas.

  6. Intervenir en forma diferenciada según las características de los participantes; orientar ante los obstáculos y avances que ellos experimentan durante el proceso de aprendizaje.

Un instructor acompaña a una conductora en la cabina de un colectivo

El desempeño del rol docente se ha ampliado, abarca tareas de planificación del proceso de enseñar; gestionar el proceso de aprendizaje; evaluar los resultados obtenidos incluyendo la propia práctica y mejorar. Asimismo, implica insertarse en contextos institucionales y del sector, trabajar con otros profesionales, etc. Por tal motivo, no sólo es necesario ser experto en el campo que enseña, sino adquirir las competencias para enseñar.

Las que se vinculan con el planeamiento: el docente propone objetivos, selecciona y organiza los contenidos pertinentes, prevé actividades formativas y materiales curriculares para que los alumnos se apropien de ese saber y desarrollen las capacidades propuestas en los objetivos.

Las que se relacionan con la gestión del proceso de enseñanza: el docente explora saberes y experiencias previamente adquiridos por los participantes, y que se relacionan con los nuevos contenidos; orienta el diálogo y reflexión grupal, organiza y supervisa la práctica, propone actividades formativas y orienta la reflexión y síntesis de los saberes trabajados.

Las que se vinculan con la evaluación del proceso y de los resultados: El docente establece criterios para evaluar, prevé estrategias, construye instrumentos, obtiene evidencias sobre el aprendizaje y la enseñanza, interpreta la información, formula juicios que sirven de base para retroalimentar el proceso.

Escritorio de un docente con la planificación del curso
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El rol docente mediado por la Inteligencia Artificial

Con diferentes ritmos, tanto docentes como estudiantes comenzaron a integrar la IA generativa en sus prácticas cotidianas. Los educadores automatizan sus tareas rutinarias, planifican sus clases, crean contenidos, evaluaciones y desarrollan experiencias educativas más enriquecedoras. Los estudiantes, por su parte, cuentan con herramientas que responden sus consultas, que pueden explicarles conceptos complejos y guiar su proceso de aprendizaje en forma personalizada.

Si bien, en la práctica educativa es una realidad el uso de la inteligencia artificial, no son muchos los documentos académicos que analizan los cambios del rol docente en este contexto. Partimos de la idea que cuestiona los modelos educativos tradicionales.

Pregunta

Le realizamos la siguiente pregunta a la IA ¿Cuáles son las transformaciones del rol docente a partir de la incorporación de la IA?

Compartimos la respuesta:

De transmisor a arquitecto de experiencias y garante de calidad

  • La tarea se desplaza hacia el diseño de actividades, recursos y evaluaciones generadas o co-diseñadas con IA.
  • El rol incluye filtrar sesgos, detectar alucinaciones y evaluar fuentes

Competencias emergentes específicas del docente

  • Alfabetización en inteligencia artificial.
  • Diseñar instrucciones (prompt) que fomente el pensamiento crítico de los cursantes.

Transformaciones con énfasis en adultos y educación profesional

  • La IA permite trayectorias personalizadas y reconocimiento de aprendizajes previos.

Impacto organizacional y condiciones de trabajo

  • Reducción de tareas repetitivas y mayor énfasis en tutoría personalizada.
  • Uso responsible y ético.
La IA no sustituye al profesor, reubica su valor allí donde más se necesita en educación de personas adultas con diseños educativos situados.
  • El docente deja de ser la fuente principal de conocimiento para convertirse en diseñador de experiencias y facilitador de procesos de aprendizaje personalizados.
  • La IA permite adaptar contenidos, ritmos y formatos a cada estudiante, y el profesor orquesta esa personalización con criterio pedagógico.
  • La empatía, la motivación y la construcción de vínculos cobran más peso: son dimensiones que la IA no puede replicar.
  • El docente guía en la colaboración, la resiliencia y el pensamiento crítico, competencias clave en entornos automatizados.
  • Frente a la sobreabundancia de información generada por IA, el profesor actúa como filtro de calidad, enseñando a validar fuentes y a usar la tecnología de forma ética.
  • Esto incluye alfabetización digital y formación en el uso responsable de datos.
  • Automatización de tareas operativa.
Docente usando una herramienta de inteligencia artificial en el aula
Instructora conversando con un grupo de conductores adultos
  • La IA asume correcciones repetitivas, análisis de progreso y generación de materiales base.
  • Esto libera tiempo para que el docente se concentre en la interacción humana, la retroalimentación profunda y la innovación didáctica.
  • Herramientas de traducción automática, subtitulado y adaptación de materiales permiten llegar a estudiantes con distintas necesidades y contextos.
  • El docente se convierte en mediador cultural y lingüístico, integrando diversidad en el aula.
  • El rol docente se proyecta como líder estratégico que integra tecnología, pedagogía y ética.
  • Implica formación continua en IA, análisis de datos educativos y toma de decisiones informadas para mejorar la experiencia de aprendizaje.